Consideraciones
Si
el niño mantiene la conducta agresiva por lo que pasa después de producirse la
misma (reforzadores posteriores) se trataría de suprimirlo, porque si sus
conductas no se refuerzan terminará aprendiendo que sus conductas agresivas ya
no tienen éxito y dejará de hacerlas. Ejemplo: si cuando manifiesta una
conducta agresiva en clase el profesor se lo lleva al despacho de dirección y
esto es un premio en lugar de un castigo, el alumno volverá a repetir la
conducta agresiva para volver a ir al despacho. Este método se llama extinción
y puede combinarse con otros como por ejemplo con el reforzamiento positivo de
conductas adaptativas.
Si
la conducta agresiva acarrea consecuencias dolorosas para otras personas no
actuaremos nunca con la indiferencia. Tampoco si el niño puede suponer que con
la indiferencia lo único que hacemos es aprobar sus actos agresivos.
Existen asimismo procedimientos de castigo como el Tiempo fuera o el coste de respuesta. En el primero, el niño es apartado de la situación reforzante y se utiliza bastante en la situación clase. Los resultados han demostrado siempre una disminución en dicho comportamiento. Los tiempos han de ser cortos y siempre dependiendo de la edad del niño. El máximo sería de 15 minutos.
El
coste de respuesta consiste en retirar algún reforzador positivo
contingentemente a la emisión de la conducta agresiva. Puede consistir en
pérdida de privilegios como no ver la televisión.
El castigo físico no es aconsejable en ninguno de los casos porque sus efectos son generalmente negativos: se imita la agresividad y aumenta la ansiedad del niño.
Algunas
consideraciones sobre el castigo en general
1. Debe utilizarse de manera racional y
sistemática para hacer mejorar la conducta del niño. No debe depender de
nuestro estado de ánimo, sino de la conducta emitida.
2. Al aplicar el castigo no lo hagamos
regañando o gritando, porque esto indica que nuestra actitud es vengativa y con
frecuencia refuerza las conductas inaceptables.
3. No debemos aceptar excusas o promesas
por parte del niño.
4. Hay que dar al niño una advertencia o
señal antes de que se le aplique el castigo.
5. El tipo de castigo y el modo de
presentarlo debe evitar el fomento de respuestas emocionales fuertes en el niño
castigado.
6. Cuando el castigo consista en una
negación debe hacerse desde el principio de forma firme y definitiva.
7. Hay que combinar el castigo con
reforzamiento de conductas alternativas que ayudarán al niño a distinguir las
conductas aceptables ante una situación determinada.
8. No hay que esperar a que el niño emita
toda la cadena de conductas agresivas para aplicar el castigo, debe hacerse al
principio.
9. Cuando el niño es mayor, conviene
utilizar el castigo en el contexto de un contrato conductual, puesto que ello
ayuda a que desarrolle habilidades de autocontrol.
10. Es conveniente que la aplicación del
castigo requiera poco tiempo, energía y molestias por parte del adulto que lo
aplique.
Orientaciones
Objetivo: debilitar la conducta agresiva y reforzar respuestas alternativas
deseables
(si esta última no existe en el repertorio de conductas del niño, deberemos
asimismo aplicar la enseñanza de habilidades sociales).
- Ciertas condiciones proporcionan al niño señales de que su conducta agresiva puede tener consecuencias gratificantes. Por ejemplo, si en el colegio a la hora del patio y no estando presente el profesor, el niño sabe que pegando a sus compañeros, éstos le cederán el balón, habrá que poner a alguien que controle el juego hasta que ya no sea preciso. Si, por ejemplo, cuando manifiesta una conducta agresiva en clase el profesor se lo lleva al despacho de dirección y esto es un premio en lugar de un castigo, el estudiante volverá a repetir la conducta agresiva para volver a ir al despacho, por lo tanto habrá que dejar de hacer esto y si se saca de la clase habrá que llevarlo a un lugar “neutro” y durante 15 minutos máximo. El tema es no recompensar la conducta agresiva.
- Debemos reducir el contacto del niño con los modelos agresivos. Por el contrario, conviene suministrar al niño modelos de conducta no agresiva. Muéstrele otras vías para solucionar los conflictos: el razonamiento, el diálogo, el establecimiento de unas normas. Si los niños ven que los adultos tratan de resolver los problemas de modo no agresivo, y con ello se obtienen unas consecuencias agradables, podrán imitar esta forma de actuar.
- Reduzca los estímulos que provocan la conducta. Enseñe al niño a permanecer en calma ante una provocación.
- Recompense al estudiante cuando éste lleve a cabo un juego cooperativo y asertivo.
- Existe una cosa denominada "Contrato de contingencias" que tiene como finalidad comprometer al niño en el proyecto de modificación de conducta. Es un escrito entre profesor y alumno en el que se indica qué conductas deberá emitir el niño ante las próximas situaciones conflictivas y que percibirá por el adulto a cambio. Asimismo se indica qué coste tendrá la emisión de la conducta agresiva. El contrato deberá negociarse con el niño y revisarlo cada X tiempo y debe estar bien a la vista del niño. Tenemos que registrar a diario el nivel de comportamiento del niño porque la mera señal del registro ya actúa como reforzador.
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